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Semana Santa

Ayuntamiento de Campillos  • webmaster@campillos.es  • 952 722 168
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Semana Santa

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Situado estratégicamente entre las dos Andalucías, Campillos ha pertenecido hasta 1958 a la diócesis de Sevilla, hecho que ha constituido a la lógica influencia sevillana en algunas de sus tradiciones y costumbres.

Los primeros testimonios documentales sobre las cofradías arrancan en el siglo XVI, aunque se puede afirmar que desde la fundación de la villa (1492) hubo procesiones penitenciales.
Casi todas las hermandades de Semana Santa arrancaron en las centurias del Barroco, salvando la de la Pollinica, que es de reciente fundación (1947).

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Con el devenir de los tiempos, las cofradías evolucionaron en usos y costumbres. Hasta el siglo XIX, los cortejos procesionales incorporaban disciplinantes y empalados; apostoles con túnica, cruz y cabellera y representaciones vivientes que desaparecieron. Con los años sesenta vinieron momentos de estancamiento, destacando la crisis de hermanos costaleros (portadores), recurriéndose entonces a sustituir los varales por artilugios de ruedas. De esta situación sólo se salvó la hermandad del Santo Entierro.

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Será en la siguiente década cuando los jóvenes acceden a las Juntas de Gobierno y se inicia un período de fortalecimiento y esplendor. De este modo, se vuelve a poner en marcha la Agrupación de Cofradías (1987) con la consiguiente organización de las cinco hermandades hoy existentes y con el logro de conseguir la imagen del Resucitado.

En el apartado imaginero, todas fueron realizadas por escultores sevillanos y granadinos, con la salvedad de la imagen del Cristo Yacente (1947), obra de Palma Burgos, y la de la Pollinica (1952), del taller de Olot.

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La Guerra Civil dio al traste con la mayor parte del patrimonio artístico y documental de las cofradías. Fue la etapa de la reconstrucción y ello produjo la adquisición de la mayor parte de las imágenes que hoy se procesionan, creándose en este contexto la cofradía de la Pollinica. Años más tarde (1957) se constituye la Agrupación de cofradías aunque se disolvió dos años después.

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Dentro de la producción arquitectónica campillera, hay que hacer especial mención a las Casas de Hermandad. La funcionalidad es sin lugar a dudas el leiv motiv de su existencia, actuando como aglutinante para los hermanos durante todo el año y como lugar de salida, tal y como lo vienen haciendo las cofradías de Padre Jesús y del Santo Entierro. En 1979 se construyó la primera (Santo Cristo) y posteriormente le sucedieron las de Dulce Nombre, la del Santo Entierro (1982), inspirada su fachada en la basílica de la Macarena, y la del Padre Jesús (1984), que reproduce en su fachada la desaparecida ermita de Belén.

 

Diez son los tronos que se procesionan en Campillos durante la Semana Santa, dos por cada una de las cofradías existentes. Todos siguen la línea del trono malacitano; no obstante, la cercanía a la provincia de Sevilla y su pertenencia al arzobispado de la capital andaluza hizo que influyera notablemente en la estructura y morfología de los "pasos-tronos", de tal manera que la hermandad de Padre Jesús tuvo dos pasos llevados por costaleros hasta el año 1982, ya que la juventud demandaba los varales.

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Quienes presencien nuestros desfiles procesionales, observarán una serie de elementos integrados en los cortejos de gran valor antropológico y que trazan una serie de distingos sobre el resto de otras celebraciones que se desarrollan en el marco de la provincia. Entre ellos están los "acompañamientos", que es un desfile que parte de la casa del Mayordomo y recorre algunas calles, invitando de esta manera a la procesión, y que concluyen en el punto de salida de los tronos.

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El penúltimo domingo de cuaresma, el Viernes de Dolores, el Domingo de Ramos y el Miércoles Santo callejea en riguroso orden un grupo de hermanos llamados "pedidores de tasas" con el fin de recaudar fondos.

Personajes típicos son los "consiliarios". Su presencia se testimonia desde el siglo XVII, y su misión es la de asistir en la procesión a aquellos que lo necesiten: mayordomos, portadores, nazarenos... Su número es de doce más el niño de la campana y uno de ellos lleva una especie de trompeta ("turuta") para dar avisos.

Visten una indumentaria parecida al "goyesco": zapato negro con hebilla dorada, medias negras y pantalones de polainas con dos borlas a cada lado de la pantorrilla; llevan un fajín ancho con el escudo bordado de la cofradía en oro y una especie de chaquetilla con cuello a la caja. En el pecho figura igualmente el escudo de la hermandad bordado y cubren su cabeza con un gorro terminado en punta. 

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Los "romanos" son otros de los personajes de interés. Su origen es hispalense, tomando como modelo a los "armaos" de la Macarena y a los centuriones de Puente Genil. Su número oscila entre catorce y veintidós. El de mayor antigüedad es el capitán y se destaca por llevar capa roja y espada además de un número mayor de plumas en el casco. El cargo se decide en un sorteo celebrado el Sábado de Gloria durante la cena de la hermandad, rememorando el sorteo efectuado por los romanos con la túnica de Jesús cuando fue crucificado.

 

La Semana Santa es especial para todo, incluso para la comida. Nuestra rica cocina se ve reducida estos días a unos alimentos que apenas son consumidos el resto del año, principalmente el bacalao, alimento básico de las jornadas. Especial mención merecen los "ochíos" de anías, dulces de gran dureza y que son obsequiados en las casas de los Mayordomos en los acompañamientos o en otro hogar en el que se viva y se sienta la Semana Mayor.

Los desfiles procesionales se vertebran a través de las cinco cofradías existentes en Campillos y comprenden desde el Domingo de Ramos por la tarde hasta el Viernes Santo. La Cofradía de Nuestro Padre Jesús a su entrada en Jerusalén y María Santísima de Gracia y Esperanza abre los cortejos desde la parroquial de Santa María del Reposo. Fundada en 1947, portan todos sus hermanos la clásica palma hebrea; las imágenes son de los talleres de Olot (1952) para el Señor y de Manuel Domínguez (1972) para la Virgen.

El Miércoles Santo por la noche recorre las calles de Campillos la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y María Santísima del Socorro, conocida popularmente como "El niño Chiquito". Fundada en el siglo XVII, esta cofradía procesiona dos imágenes del sevillano Rafael Barbero Medina. Uno de los momentos de interés es cuando, al final de su recorrido, los tronos se encuentran en las puertas de su nueva Casa Hermandad.

El Jueves Santo da paso a la Hermandad del Santo Cristo de la Veracruz y María Santísima de los Dolores. Corporación centenaria que procesiona una imagen de crucificado, obra de Torres Rada (1940-1) y de dolorosa bajo palio, de Antonio Castillo Lastrucci (1957). El momento álgido es "el encuentro" tras el sermón. El trono del Cristo es levantado para acudir al "encuentro" de su Madre, que aparecerá bajo una lluvia de claveles mientras suena la Marcha Real.

La jornada del Viernes Santo, empieza con la procesión diurna de Nuestro Padre Jesús y María Santísima de las Lágrimas, a las once de la mañana. En el primer paso aparece la figura del Nazareno, obra de Navas Parejo (1936), y tras El, su Madre, las imágenes son obra de Castillo Lastrucci (1944). Destaca la bajada por la calle San Sebastián tras el encuentro con la hermandad del Santo Entierro, alrededor de las tres de la tarde.

Capítulo de oro es la salida de la Ilustre Hermandad del Santo Entierro de Cristo y María Santísima de las Angustias la noche del Viernes Santo. En el primer paso, aparece la figura yacente de Jesús, debida al malagueño Francisco Palma Burgos (1947). La Madre con su Hijo muerto cierra el episodio sacro por las calles de Campillos durante las jornadas de la Semana Santa, es un grupo ejecutado por Navas Parejo en 1937. Sobrecoge la salida majestuosa del cortejo y la llegada a la Plaza de España de los dos tronos, momento en el que son apagadas todas las luces y las campanas de la iglesia tocan a difunto.